En el Día Internacional de los Trabajadores, honramos las luchas globales pasadas y presentes por un mundo mejor. Nos comprometemos a seguir adelante con las antorchas de la liberación, porque hay mucho contra lo que luchar y mucho por lo que luchar. El capitalismo monopolista está construido sobre la explotación y nos hereda sufrimiento innecesario, destrucción ambiental y guerras interminables. La decadencia es evidente. Los precios suben fuera de control, las familias caen en bancarrota por los gastos médicos, millones enfrentan deudas insoportables y la gente trabajadora que ya estaba al borde del abismo está siendo empujada a la ruina. El sistema les entrega ganancias obscenas a los de arriba, quienes son implacables en su búsqueda de ganancias. Nosotros deberíamos ser aún más implacables para construir las fuerzas unidas de los trabajadores y los pueblos oprimidos que puedan derrocarlos.
El primero de mayo, el día internacional de los trabajadores, es una celebración de la lucha heroica por un mundo mejor por los trabajadores y los oprimidos de todo el mundo. El imperialismo es el sistema contra que luchamos. Este sistema está en todas partes, desde nuestros bajos salarios y la falta de atención médica, hasta las leyes racistas e intolerantes, hasta la interminable guerra y opresión que se siente en todo el mundo.
El viernes, 1 de mayo, decenas de miles marcharon por los derechos de los inmigrantes alrededor del país. Las marchas y manifestaciones exigieron legalización de los indocumentados, un fin a las redadas y deportaciones, y el mantenimiento de la unidad familiar. Aunque más pequeñas que en años anteriores, llegaron una variedad de comunidades latinoamericanas. También llegaron varios miembros de sindicatos y miembros de las comunidades asiática y afroamericana.