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OSCL de Dallas: El movimiento obrero de Texas no debe apoyar al Gobernador Abbott

Por OSCL de Dallas

Greg Abbott es un enemigo de toda la vida de la clase trabajadora. Su administración ha supervisado brutales ataques contra inmigrantes, la criminalización de la protesta, ataques a la educación pública y el debilitamiento sistemático de las protecciones laborales en Texas.

Ya desde 2017, el Gobernador Greg Abbott anunció un llamado a legislación que prohibía al gobierno estatal y a los gobiernos locales deducir cuotas sindicales de los cheques de pago de los empleados públicos.

En 2023, Greg Abbott firmó la HB 2127, la Ley de Consistencia Regulatoria de Texas, apodada la ley “estrella de la muerte”, que prohibió a ciudades y condados aprobar regulaciones más estrictas que las del estado. También revocó regulaciones locales, como las ordenanzas en Austin y Dallas que exigen pausas de descanso para trabajadores de la construcción.

En 2024, Greg Abbott fue uno de seis gobernadores, incluyendo los de Alabama, Georgia, Mississippi, Carolina del Sur y Tennessee, que apoyaron una declaración condenando la campaña del Sindicato de Trabajadores del Automóvil Unidos (UAW, por sus siglas en inglés) para organizar el sur de Estados Unidos. Esto ocurrió después de las enormes victorias del UAW en organizar a los trabajadores en la fábrica de Volkswagen en Chattanooga, Tennessee.

Greg Abbott, siendo un gran promotor de las leyes de “derecho a trabajar”, siempre ha hecho todo lo posible para destruir los esfuerzos de la clase trabajadora para organizar y luchar contra los patrones.

Greg Abbott ha construido una carrera sirviendo a las secciones más reaccionarias de la clase dominante de Texas, ejecutivos de petróleo y gas, especuladores inmobiliarios, beneficiarios de prisiones privadas y corporaciones antisindicales, mientras la gente trabajadora queda relegada con salarios estancados y costos de vida en aumento.

Además de sus políticas antilaborales, Greg Abbott gastó más de $3 mil millones en desplegar a la Guardia Nacional y a la Policía Estatal para acosar inmigrantes. La aprobación del Proyecto de Ley 4 del Senado (SB4, por sus siglas en inglés), que convierte la “inmigración ilegal” en un delito; el enviar en autobús a inmigrantes fuera de Texas a Chicago, Washington DC y Nueva York, y la instalación de alambre de cuchillas a lo largo del Río Bravo son solo algunas de las muchas injusticias que Abbott ha cometido contra los inmigrantes.

Los compinches de Abbott han convertido a Texas en un campo de prueba para destruir sindicatos, atacar inmigrantes y acunar a los reaccionarios. Ahora que Abbott busca rehabilitar su imagen en su intento por ser reelegido, ha buscado el apoyo de líderes sindicales simpatizantes entre los Teamsters en Texas, quienes harán lo que él ordene para imponer políticas antilaborales.

La decisión de respaldar a Greg Abbott por parte de los Consejos Conjuntos 80 y 58 de los Teamsters va totalmente en contra de la voluntad de los miles de Teamsters que llaman a Texas su hogar.

Los miembros del sindicato no son responsables de la cobardía y el oportunismo de su liderazgo sindical conservador aquí en el corazón de Texas. Los Teamsters de base, muchos de ellos inmigrantes, nacionalidades oprimidas y trabajadores de bajos salarios, están entre los blancos principales de Abbott y sus patrocinadores multimillonarios. Los intereses de la gente están en organizarse y luchar contra Abbott y las fuerzas reaccionarias que él representa, no en ser utilizados como cobertura política para ellos.

Los líderes de los Teamsters de Texas deberían seguir el ejemplo de los Consejos de Teamsters en California (JC42 y JC7), Nueva York (JC16), o de los Locales 810, 120 y 25 que han presentado resoluciones para proteger a trabajadores inmigrantes y oponerse a las redadas de ICE. Sindicatos locales fuera de los Teamsters, como SEIU 26, Minnesota AFL CIO, ATU 1005 y UFCW 663, son algunos de los muchos sindicatos locales que han presentado declaraciones contra ICE y exigido protecciones para inmigrantes. El liderazgo de los Teamsters en Texas debería aprender de sus pares y exigir protecciones para los trabajadores que dependen de su liderazgo.

El movimiento obrero no puede aspirar a sobrevivir—y mucho menos ganar poder real—inclinándose ante reaccionarios que nos desprecian. No podemos construir poder permitiendo que los sindicatos se conviertan en un caldo de cultivo de intereses propios particulares a manos de quienes colaboran con personas cuyos intereses están orientados a destruir a la clase trabajadora. El hogar del movimiento obrero está en el taller y en las calles, no en los pasillos del Comité Nacional Republicano (RNC, por sus siglas en inglés), donde operadores políticos como Greg Abbott hacen tratos para atacar a la clase trabajadora.

Líderes sindicales deben hacer todo lo que esté en su poder para proteger a sus miembros, especialmente a los inmigrantes que enfrentan el terror real de ser secuestrados por ICE. Deberían impulsar una demanda positiva, como la legalización para todos, y presionar a los políticos para hacer realidad esta demanda. Deben hacer su hogar en la clase trabajadora una vez más y defender a sus miembros de base con uñas y dientes.

Los miembros de base no solo deben luchar contra los patrones en el taller. Solo a través de seguir construyendo un movimiento militante de Teamsters de base podremos convertir nuestro sindicato en una verdadera organización de lucha de la clase trabajadora.