La importancia revolucionaria de Karl Marx

Mayo 5 es el aniversario n.º 208 del nacimiento del fundador del socialismo científico moderno, Karl Marx. Los comunistas alrededor del mundo marcaran este día celebrando y conmemorando su legado, y a nosotros los comunistas en Estados Unidos nos haría bien recordar sus contribuciones monumentales y evaluar lo que Marx nos tiene que decir hoy.
Marx no fue el primer socialista. Él fue el primero en poner a la teoría socialista sobre una fundación científica y materialista, y en darle al socialismo una orientación revolucionaria firme. Como su gran alumno Lenin dijo,
“La doctrina de Marx es omnipotente porque es verdadera. Es completa y armónica, y brinda a los hombres una concepción integral del mundo, intransigente con toda superstición, con toda reacción y con toda defensa de la opresión burguesa. El marxismo es el heredero legítimo de lo mejor que la humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés.”
Lo importante a entender aquí es que el marxismo no salió de la nada. Nació de la interacción de ideas que vino antes de él, impulsado por el crecimiento del capitalismo y el movimiento obrero revolucionario. En otras palabras, Marx tomó la materia prima de las teorías más avanzadas de economía política, filosofía y pensamiento socialista, y, en el horno de la feroz lucha de clases, forjó la teoría del socialismo científico.
Cuando decimos “socialismo científico,” ¿a qué exactamente nos referimos? ¿De qué forma Marx hizo al socialismo científico? Primero que todo, tenemos que entender que el pensamiento socialista, antes de Marx, era, en su núcleo, idealista y utópico. En pocas palabras, esto significa que fallaba en entender que la conciencia es impulsada y moldeada ante todo por la realidad material, y debe hacer su misión cambiar la realidad material en formas fundamentales. Los socialistas utópicos que precedieron a Marx eran incapaces de entender esto, así que crearon todo tipo de fantasías sobre sociedades utópicas sin manera real de llegar allá.
Marx, por otro lado, entendió que el cambio histórico y social es un proceso gobernado por leyes, y que solo al entender y aprovechar estas leyes podríamos remodelar la sociedad de una forma fundamental. Marx entendió que es la base material y económica de la sociedad, cómo la sociedad organiza su producción y distribución de bienes, lo que determina las ideas de esa sociedad, en vez de al contrario. Basado en procesos materiales, Marx vio que la historia se había movido a través de una serie de etapas, del comunalismo primitivo a las antiguas sociedades esclavistas, al feudalismo, y al capitalismo. Además, entendió que es la lucha de clases la que sirve de motor del cambio histórico. Vio que la lucha de clases es inevitable siempre y cuando existan las clases. La lucha de clases y la revolución inevitable son el resultado de cualquier sistema donde las relaciones de producción, las relaciones de clase de propiedad y poder, vengan a reprimir el desarrollo de las fuerzas productivas que mueven el progreso. Solo al liberar las fuerzas productivas de las trabas de las relaciones productivas reaccionarias puede progresar la sociedad a una etapa elevada. Esto es lo que pasó durante cada cambio histórico de un modo de producción a otro. De este modo él concluyó que es la gran misión histórica de la clase obrera el derrocar el capitalismo, tomarse el poder estatal a través de la revolución, y remodelar sistemáticamente la sociedad a través de su propio estado socialista. Al hacer esto, la clase obrera arrancaría y eliminaría todos los vestigios de las clases y la lucha de clases, dando lugar a la sociedad comunista. Esta es la idea básica de la concepción materialista marxista de la historia, o el materialismo histórico.
Subyacente a esta teoría de la historia está la filosofía de Marx del materialismo dialéctico, que entiende que la contradicción, donde fuerzas oponentes luchan una contra otra y cambian de lugar, es el catalizador de todo cambio. La teoría marxista del materialismo dialéctico fue desarrollada más a fondo en formas importantes por su compañero, Friedrich Engels, y luego por Lenin, Stalin y Mao.
Marx tomó su materialismo dialéctico e histórico y los aplicó al análisis de la economía política. De este modo, en su gran obra El capital, reveló las leyes del movimiento del sistema capitalista, cómo la explotación capitalista estaba basada en un tipo de robo de la clase obrera escondido en los mecanismos de la producción capitalista.
Él fue capaz de entender la ley del valor, que opera en el centro de la producción de mercancías – que el valor de una mercancía está determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario requerido para su producción. Explicó cómo la competencia impulsa a los capitalistas a maximizar sus ganancias al incrementar la productividad para reducir el costo de producción bajo el promedio social. Y él vio a través de la cortina de humo de los economistas capitalistas para revelar a todos que era mediante la artimaña de la plusvalía, el valor producido por la clase obrera más allá de de lo que son pagados, robado por los capitalistas, que los capitalistas pueden hacer eso. Esto es la base de la ganancia capitalista, llevando al enriquecimiento de la clase capitalista, la concentración de la riqueza en menos y menos manos, y el empobrecimiento y pauperización de las masas obreras. De esto, Marx entendió que esto inevitablemente llevaría a crisis cíclicas de sobreproducción, tirando a trabajadores al ejército de reserva de los desempleados, gastando y arruinando las fuerzas productivas. Esta es la crisis donde las relaciones productivas actúan como trabas para el desarrollo de las fuerzas productivas, un ciclo aplastante de ruina cuya única resolución es la revolución.
El capital fue el mayor obsequio de Marx a la clase obrera. Dejó claro el problema, el capitalismo en sí, y la solución, la revolución socialista. Diagnosticó la enfermedad y reveló la cura. Pero Marx no era un mero teórico. Él entendía que era solo al organizarse para la revolución como clase que los obreros podían liberarse a sí mismos de la explotación y construir una nueva sociedad. No debemos olvidar o minimizar el hecho de que Marx era un organizador revolucionario. Él escribió folletos y editó periódicos con el fin de educar y agitar la clase obrera. Y él fundó y dirigió organizaciones de clase obrera revolucionarias.
En 1846 fundó el Comité Comunista de Correspondencia. El CCC se juntó con la Liga de los justos y formó la Liga Comunista en 1847, que Marx lideró. En efecto, el apasionado programa de la Liga Comunista, El manifiesto comunista, del que Marx fue coautor con Engels, se convertiría en una de sus más conocidas y ampliamente leídas obras. En 1850 Marx dio su famosa Circular del Comité Central a la Liga Comunista donde explicó el lado práctico de la teoría postulada en El manifiesto. Ahí Marx explica que los trabajadores deben actuar independientemente con sus propios intereses de clase con el fin de establecer un gobierno de los obreros a través de la revolución. Después de ser exiliado a Londres como resultado de su actividad revolucionaria, él ayudaría a fundar y liderar la Asociación Internacional de Trabajadores, conocida en la historia como la Primera Internacional.
Las contribuciones de Marx hoy en día
Hoy, el capitalismo se ha desarrollado a su fase superior y final, lo que Lenin llamaba imperialismo. Es un sistema moribundo, un sistema en declive. Es un sistema más allá de la ayuda, más allá de la reforma. Cualquier rol progresivo que alguna vez tuvo en la historia se acabó hace tiempo. Solo nos reprime de construir un mundo mejor.
Y en sus últimos estertores es especialmente brutal y violento, intentando prolongar su vida parasitariamente de la sangre de los pueblos obreros y oprimidos de todo lugar. La presidencia reaccionaria de Trump ha agudizado las contradicciones del capitalismo, y, luchando para reprimir la marea de la historia que inevitablemente lo borrará, solo apura su desaparición.
Todo lo que Marx nos ha explicado sobre el capitalismo continúa siendo válido, desde El capital hasta la Circular a la Liga Comunista, desde su explicación de sus leyes del movimiento hasta los medios de su derrocamiento. En efecto, se requiere organización revolucionaria de parte de los obreros conscientes de clase luchando por el socialismo, junto a las nacionalidades oprimidas que buscan la liberación del imperialismo.
Como Mao Zedong dijo una vez,
“A nosotros nos incumbe organizar al pueblo. En cuanto a los reaccionarios chinos, nos incumbe a nosotros organizar al pueblo para derribarlos. Lo mismo ocurre con todo lo reaccionario: si tú no lo golpeas, no se cae. Esto es igual que barrer el suelo; por regla general, donde no llega la escoba, el polvo no desaparece solo.”
En otras palabras, debemos continuar la obra más fundamental de Marx y seguir sus pasos. Debemos comprender las leyes de la historia, aprovechar las contradicciones y organizarse para la revolución.
J. Sykes es el autor del libro “The Revolutionary Science of Marxism-Leninism”. El libro se puede comprar visitando frso.org/books
